¿Quién detecta el Problema?
Habitualmente son los padres los que
manifiestan no poder o no saber dirigir el comportamiento de su hijo. Por lo
general se les describe como jóvenes entre inquietos, e insoportables,
inmaduros, testarudos, temperamentales, inconscientes, entrometidos y con
evidentes deseos de ser constantemente el centro de atención tanto de los
adultos como de los compañeros de clase. Los mismos profesores dan la señal de
alerta cuando detectan que su alumno no sigue el ritmo esperado o presenta
graves problemas de comportamiento.
Su descontrol e inmadurez
les hace más propensos a sufrir accidentes y mostrarse irritables y
caprichosos. El diagnóstico lo puede establecer un profesional conocedor del
tema, bien desde el campo de la Medicina (psiquiatra y neuropediatra) o de la
Psicología (psicólogo clínico o neuropsicólogo), en general en función de su
dedicación al tema. Para establecer el diagnóstico, el profesional tendrá
necesariamente que indagar información de los padres sobre el comportamiento de
su hijo, de los profesores sobre el comportamiento y rendimiento del joven y
compararlo con el de otros jóvenes de su
misma edad, y de él mismo para
averiguar.
Es habitual que el
profesional haga responder uno o más cuestionarios a los padres, profesor y al mismo joven. También
puede facilitársele tests, que le ofrecerán más información, sobre todo para
poder descartar que los problemas de rendimiento académico y disciplinario.
El procedimiento idóneo para
establecer el diagnóstico:
- Valoración psicológica para establecer capacidades y limitaciones.
- Valoración médica para descartar o confirmar enfermedades médicas que pudieran explicar los síntomas que presenta en el adolescente.
- Valoración psicopedagógica para valorar la presencia o no de fracaso académico. El Psicólogo también tendrán que valorar la presencia o no de otros trastornos asociados

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